La operación militar conjunta Estados Unidos-Israel—conocida como «León Furioso» (Angry Lion) por parte estadounidense y «Escudo de Judá» (Shield of Judah) por parte israelí—constituyó un golpe directo al corazón de la República Islámica. Este ataque alcanzó zonas cercanas a la oficina del Líder Supremo en Teherán, así como objetivos estratégicos en Qom e Isfahán.
